SEGUNDO TESTIMONIO DE UNA BUENA VIDA SIN HIJOS

Aquí dejo el segundo testimonio de una mujer que ha influido enormemente en mi vida y que también ha pasado la edad de los 60 años. Es, en mi opinión, otra referente de una mujer con una buena vida sin hij@s. Como mujer y como profesional he de decir que me ha inspirado en muchos sentidosy desde luego, es un espejo donde mirarnos muchas mujeres que no somos madres y/ó en general muchas mujeres. Aquí dejo su valioso testimonio.

“Cuando de pequeña me preguntaban que quería ser de mayor, yo contestaba “casada” pero no pensaba en hij@s como otras niñas. Sin ir mas lejos mi hermana que se identificaba con Susanita la de Mafalda,  quería tener muchos hij@s. Sin embargo me gustaban l@s niñ@s. Siempre que podía iba al retiro con mi tia a cuidar  y  dar la merienda a un primo de un año cuando yo tenía 9. En la adolescencia empecé a pensar que no quería traer más seres a este mundo, que no  me parecía un buen sitio y sobretodo habiendo tantos niñ@s necesitados a los que cuidar y me venía que mejor quizá, podría adoptar algun@ cuando fuera mayor. En el colegio, las monjas nos decían que seríamos las mujeres de los dirigentes. Esta frase me quedó grabada porque me chirrío ya entonces. Ya veis la carga machista del mensaje como ejemplo de la educación que recibíamos. En mi ambiente, lo lógico y normal era seguir la ruta establecida socialmente: después de los estudios, casarse con un buen partido, ser el apoyo del marido en la sombra y tener hij@s.

Cuento todo esto para que veais la evolución de un momento histórico muy conservador que a base de lucha y rebeldía fue cambiando  personal y socialmente en paralelo. Tuve la suerte de ser una generación en cambio. Se empezaba a dar más importancia a la formación intelectual de las mujeres, y la universidad se abría a nivel general, no solo para las chicas sino también para las clases más desfavorecidas, unido al cambio social con respecto a la dictadura.

Mi familia y sobretodo mi madre nos insistía en que nos formaramos para ser independientes, ganar nuestro dinero porque para ella su primer sueldo fue una satisfacción. Ella hubiera querido hacer farmacia pero se le truncó por los acontecimientos históricos de este país en su juventud.

Mas adelante yo le dí prioridad a mi profesión y a la lucha por intentar poner mi granito de arena para solucionar los problemas sociales, siempre en ambientes marginales, gitanos,  pueblo de agricultores, barrios. Trabajé en educación con niñ@s marginales.

Viví la época del amor libre (que ahora llaman poliamor). Muchas mujeres tuvieron que abortar por responsabilidad con ellas mismas y con lo que podía venir. Se hacían locuras pero con la conciencia de la necesidad de arriesgar para encontrar nuevas formas de relación a todos los niveles. Por detrás estaba el miedo de lo nuevo. Actuabamos desde la contrafobia típica de la juventud.

He tenido la suerte de haber estado rodeada de niñ@s a lo largo de mi vida. No solo la suerte sino que también lo he buscado porque su contacto me resultaba estimulante por todo lo que aprendo con ell@s, de su espontaneidad, del estar en el ahora y la vida que siento momento a momento en su compañía. Desde el otro lado creo que yo también les he dado mucho cariño y aprendizaje.

No creo que fuera una decisión el ser o no ser madre. Ni lo busque desesperadamente, ni me negué en rotundo a serlo. Confio en que lo que ha sido y es, esta bien y en que hay cosas que no decidimos nosotr@s en la vida. Me considero una mujer corredora de fondo y eso significa que necesito tiempo para llegar y mientras tanto voy disfrutando del camino.

Además de todo esto, no se puede negar que socialmente ser soltera y sin hijos es un estigma porque hay introyectos todavía de que la situación mas deseable es estar en pareja porque si no es que “algún defecto tendrá”, “nadie puede quererla” “será inaguantable” y ahora en medios terapéuticos “la pareja es la forma de trabajarse mejor”…Y con no ser madre pasa lo mismo: “es una egoísta”, “no se ha completado como mujer”, “algo le falta”… Y a veces todo esto influye en las decisiones de las mujeres que algunas buscan completarse a través de l@s hij@s o del marido.

Quizá estas son las razones para que se vea la evolución que me ha hecho no tener hij@s. Creo que internamente, había una rebeldía contra el arquetipo de la maternidad y por otro lado es difícil confrontar el introyecto que todas tenemos de que es lo normal y que es lo que hay que hacer, no perder esa posibilidad que tenemos las mujeres y que los hombres no tienen. Y sí, ha habido ciertas dudas y planteamientos sobre no aprovechar esa potencialidad y poder vivir la experiencia, especialmente en el momento en que ya no hay vuelta atrás(menopausia). Mi vida ha estado muy llena con mi profesión en primer lugar, en la escuela, en el contacto con niñ@s y adolescentes y mas adelante como psicoterapeuta encargándome de muchas personas adultas, haciendo un proceso con ellas de reaprendizaje de sí mismas.                                                                                                       

Es verdad que he hecho un maternaje con todas estas personas y complementado desde mi función de profe, tía y psicoterapeuta cosas que no se cuentan a la madre, y sí a alguien externo a la familia nuclear, pero mi función es distinta a una madre. La madre vive día a día desde el nacimiento, embarazo o la madre adoptiva desde el momento de la adopción con un estrecho vínculo. Su función es completa con lo positivo y lo negativo, la convivencia, la responsabilidad física, emocional, intelectual y de trasmisión de valores. En mi caso es una relación mas amable, diría, es un vínculo mas esporádico y con menos responsabilidad.

En mi vida, como  cualquier persona (madre o no) he tenido intereses y hago actividades que me satisfacen: lo que me ha gustado y me gusta es enseñar y trasmitir conciencia tanto en lo social como en lo personal en mi trabajo como psicóloga. Mi interés principal es el conocimiento humano, las diferentes culturas, artesanía, música y su historia. Disfruto viajando, leyendo y por supuesto estando con la gente que quiero por el mero hecho de estar, me alegra y nos acompañamos en la vida. Pero ante todo, me gusta ser mujer. Ser mujer es la satisfacción como persona y no necesita justificación”.

 

maria-morales-valverde

 

Maria Morales. Psicóloga y Psicoterapeuta. Fundadora y codirectora de la Escuela de formación en terapia Gestalt Equipo Centro. Terapeuta familiar.

 

 

 

 

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