En el taller de Emi de la LLave “No soy madre” he encontrado un lugar donde sentirme segura y protegida para investigar lo que siento respeto a la maternidad.  Ahora sé por qué no soy madre. Ahora soy consciente de que son las decisiones y caminos que he tomado en mi vida los que me han conducido al momento en el que me encuentro. Junto a Emi he aprendido que la felicidad de mi vida y la de la cada mujer (y de cada ser humano) no depende de ser o no ser madre; depende de uno mismo.

MAITE NAVALES

Mi nombre es Carolina Tienda, tengo 33 años y no soy madre. Hace casi 7 años me enamoré perdidamente del que hoy sigue siendo mi compañero y me lancé a la búsqueda de un hijo que sería el fruto de nuestro amor. La búsqueda de la maternidad ha sido un camino duro en mi caso, según iban pasando los meses, los años…Yo era paciente de Emi y sabía de la existencia de un grupo de terapia llamado “No soy madre”. Al principio fuí reacia a entrar en el grupo. Para mí significaba rendirme al hecho de ser mamá en algún momento. Lo que me hizo entrar en “No soy madre” fue darle cabida a un dolor que era real en mí, tener un espacio donde poder tratar aquello que me ocurría y que es tan difícil de sobrellevar una sola. La primera vez que me reuní con las chicas del grupo sentí que había sido una muy buena decisión, porque lo que allí pasó fue mágico. Hicimos un collage con imágenes que cada cual fue eligiendo (no quiero destripar la dinámica), y lo que percibí en ese momento fue la verdadera esencia femenina que emana de la mujer por el hecho de ser, y que poco tiene que ver con la maternidad. Como decía, en el grupo me encontré con la grandeza de ser mujer, compartí con otras mi dolor y fui testigo del de ellas. Mi mente se ha abierto desde entonces. Ya no sé si seré madre algún día, lo que sé es que ahora no lo busco. Sé que se puede ser feliz ó infeliz en cualquier contexto porque lo que importa no es tener ó carecer, lo significativo es el amor a uno y avanzar por la vida, con lo que la vida te ofrece y te enseña. Mi corazón también se ha expandido al igual que mi mente. Veo a mi pareja, nuestro día a día, nuestros amores y desencuentros, lo recorrido y las ganas de querer seguir andando uno junto al otro, y entiendo que ese es el verdadero fruto del amor. Desde mi experiencia recomiendo a todas las mujeres que sufren el silenciosos dolor de no ser madres, que aprendan enseñando a otras mujeres el camino de la libertad.

CAROLINA TIENDA

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