EL TORMENTO DE LA DUDA

Buenas noches.

Quiero hoy dedicar este post a esta lectora que me escribió, navengando en la web encontró mi blog y se decidió a escribirme pidiendo consejo y ayuda.

Muy generosamente, escribió estas lineas que me han parecido de mucha honestidad y de mucha intimidad, que agradezco enormemente. No me deja de sorprender cómo alguien que no me conoce de nada es capaz de abrir sus más profundos sentimientos y pensamientos, volcarlos y además darme el permiso para poder publicarlos.

Quiero agradecerla publicamente su valor y honestidad y desearla el mejor de los caminos transitables posibles para este proceso que ya sabemos que no es nada sencillo. Con un buen acompañamiento estoy segura que lo harás. Eres valiente y eso es mucho a tu favor.

Muchas gracias.

 

Tengo 37 años y me gusta mi vida. Tengo un trabajo maravilloso, fruto de largos años de carrera y sacrificio pegada a los libros que me hace sentir muy afortunada, libre e independiente además de laboralmente muy realizada. Soy hija única de una familia muy pequeña y acomodada, puedo decir que una consentida a la que nunca le ha faltado de nada. Viajo, tengo amigas, aficiones y un marido increíble tan tan tan diferente a mi que supuso un giro de 180 grados en mi vida pero al que quiero profundamente más allá del enamoramiento que pueda sentir por él. Sin embargo, vivo con un “tormento” que me está atenazando y llenando de miedo y es la maternidad. Y no el hecho de no poder vivirla, sino el hecho de que creo que no quiero vivirla…

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 Siempre creí que quería o debía ser madre. La opción contraria era una cuestión que ni siquiera me planteaba. No ser madre me parecía un estigma insalvable, una falta de realización como mujer, sentía cierta lástima por aquellas mujeres que no tenían hijos y ni siquiera me planteaba si la suya era una elección libre o impuesta, simplemente me parecían merecedoras de compasión . A todo ello decir que tuve una tía con la que mantenía  una relación muy estrecha que no tuvo hijos y que jamás la vi echarlos en falta. Nunca tampoco le pregunté el por qué de aquella decisión.

 

Soy influenciable, me importa lo que digan los demás y tengo cierta tendencia a pensar que lo de los otros es mejor que lo mío…. siempre he sido así. Es un rasgo de mi personalidad que a mi madre siempre la ha puesto del hígado y con razón. No provengo de una familia religiosa. Escogí carrera, escogí novios, escogí vivir con mi marido 10 años antes de casarnos, escojo mi vida y tomo mis decisiones sin ningún tipo de presión familiar, por lo que no puedo echarles la culpa de mi situación.

 Mi marido nunca se mostró entusiasmado con la idea de tener hijos aunque siempre me dijo que si era mi ilusión los tendría. Los años empezaron a pasar y aquel instinto animal que yo esperaba oír como una llamada de la selva para adentrarme en la maternidad no llegaba. A los 30 años mis amigas empezaron a tener hijos, primero una, luego otra…. ¿y tú para cuándo? Y yo no avanzaba, retrocedía. Lo hablábamos y la verdad…. no era el momento y estábamos tan bien así…Pensaba que cuando mi situación laboral se estabilizara, que cuando cobrara más, que cuando tuviera una casa mejor…. y todo aquello fue pasando pero mis ganas no llegaban, así que decidí tomar cartas en el asunto. Cumplí 37 años que era mi fecha “límite” y decidí no poner medios. Si me quedaba embarazada pues me quedaba, una vez en ese estado, iba a estar por fin convencida de que iba a ser madre. Mi marido accedió. Y me quedé embarazada. Y algo en mi cerebro sufrió un vuelco, un vuelco hacia la desesperación, de rechazo hacia lo que había pasado, hacia lo que había hecho, hacia la poca cabeza que había tenido por generar aquella situación. Fue como abrir una puerta hacia una dimensión desconocida, a la dimensión “no quiero ser madre”. Aquél embarazo duró unos 10 días, interminables, llenos de resignación, de duda, de tristeza, de decepción hacia mi misma, de duelo, de lágrimas y de miedos. Y lo perdí. Y me alivió. Respiré hondo y profundo. Aquel sangrado vaginal me hizo llorar. De alegría y de pena, de decepción y de sorpresa. De alivio porque mi vida ya no iba a cambiar en 9 meses, de pena y de decepción por mi misma. Mi marido estuvo a la altura. A él no le puedo pedir más.

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 Y empecé mi pequeño y particular calvario: A lo mejor, no quiero ser madre.

  • ¿voy a arrepentirme de no ser madre?
  • Qué ha provocado este cambio en mi?
  • Voy a ser una mujer vacía, merecedora de esa especie de compasión que yo sentía?
  • ¿Voy a pasar por este mundo sin ninguna trascendencia?
  • ¿Mis padres sentirán pena por no haber sido abuelos?
  • Y la que resultó mi gran incógnita, mi mayor motivación para buscar un embarazo: ¿qué será de mi cuando sea en mayor y me vea sola en la vida?

 Estoy viviendo un duelo con mi anterior yo. Con la que se lanzó a la corriente y se dejó llevar. Con la que creía que la realización de una pareja pasaba por la maternidad y la paternidad, con la que quería tener hijos para no estar sola de mayor. Y es que… me he explorado mucho y mi mayor motivación para tener hijos es la vejez, la soledad, la posibilidad de que una hija única llegue a vieja sin hijos y quien sabe, a lo mejor sin marido. ¿Debe ser el miedo a una situación que no sé si va a suceder, el motivo para tomar una decisión así? ¿Para traer una persona al mundo? Un mundo que por cierto…. no es fácil para nadie y que tiende a complicarse cada vez más. Mi trabajo me enseña todos los días que la vida reparte palos y gordos. Que tú planeas pero ella dispone. Que hoy estás y que mañana no estás, de la manera más cruel… y no solo tú, sino también los de tus alrededor. Veo niños enfermos, niños que mueren en accidentes, que quedan gravemente limitados y veo las caras de sus padres… y la tristeza más absoluta me invade pensando en cómo pueden vivir habiendo traído al mundo a un ser desgraciado. Veo hijos que se suicidan y padres que viven para contarlo… veo veo veo veo… pero no me veo a mi.

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Dice el ginecólogo que nada me impide volver a tener un embarazo…. y una vez más el miedo a decidir me paraliza. Creo que el tic tac está en mi cabeza, no en mi útero,  que es un reloj que corre a contra tiempo, contra mi, contra lo que yo creía que debía ser mi vida. Y creo que necesito ayuda…. no tener”.

 

 

6 comentarios en “EL TORMENTO DE LA DUDA

  1. Silvia dijo:

    Al leerte me ha reconfortado, es triste porque no es una situación fácil, estoy en la misma situación que tu. Yo le llamo limbo, porque no te quieres cerrar puertas pero a la vez no tienes la ilusión que la gente de tu alrededor tiene a la hora de plantear embarcarse en esta aventura.
    Te inundan emociones y sentimientos contradictorios sin parar…
    A pesar que tendría años para pensarlo, tengo 33 actualmente, nosotros nos hemos puesto una fecha límite, ya que se suma que tal y como hiciste tu dejé de tomar precauciones y dejarlo en manos del destino (decisión muy poco responsable, soy consciente), pero no llega y llevamos 2,5 años con lo que la situación de incertidumbre es horrorosa. Hay días que creo que una vida sin hijos a la larga me arrepentiré pero planificar y amargarme en el presente por un futuro que desconozco también me parece sufrir sin necesidad.
    En fin, solo enviarte mi apoyo, de todo lo escrito lo comparto casi al 100% y no puedo más que enviarte un gran abrazo. Es un tema controvertido y este mar de dudas hace que nadie te entienda, por otra parte lógico, si a veces no nos entendemos ni nosotras

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  2. Icha dijo:

    Soy francesa así que lo siento por mi español…Pero comprendo perfectamente lo que sientes y estoy exactamente en la misma etapa que tú. Voy a cumplir mis 37 años y no quiero tener hijos . Me gusta la idea, la de tener un bebé, un miembro más en mi familia que es muy pequeña, para temer menos la vejez, la soledad, tener nietos etc….a pesar de todo no me veo en el papel de madre, incluso estar embarazada no es una cosa que me atrae. Creo que me dejo influir por lo que me dicen los demás ( que voy a arrepentirme…) , lo que es el papel de la mujer para la sociedad y sobre todo me cuesta aceptar mi diferencia. Pero en lo más profundo de mí, tengo la respuesta, esa no soy yo, no es para mí, no es mi vida, he nacido para otra cosa… pero estoy como tú, me dejo invadir por mis dudas y no puedo remediarlo. Me ha ayudado mucho poder leerte y espero que te reconforte un poco el corazón saber que no estás sola, no eres la única en pasar por eso… y sobretodo espero que se nos pase pronto y que nos despertemos mañana aceptándonos como somos y queriendo vivir la vida que nos ha tocado vivir quizás diciéndonos que podemos ser un ejemplo de vida feliz sin hijos para ayudar a las que no pueden tener hijos o hacerles más fácil la vida a las que no quieren ser madre y que no se atreven a decirlo. Cuando veo a mi alrededor veo muchas veces a gente con vida tan atípica y tan Feliz que pienso no equivocarme queriendo vivir sólo siendo yo, siendo diferente. Pero claro de momento me cuesta un poco pero avanzo poco a poco…

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    • Emi de la Llave Psicoterapia dijo:

      Muchas gracias por tu comentario Icha. Es muy valiente vivir de acuerdo a cómo una misma decide independientemente de que sea el modelo social perteneciente en ese momento. Es imprescindible que cada mujer elija su camino y su manera de vivir más allá de los miedos que aparecen. Es así querida. Muchas mujeres que no tienen hijos son muy felices siendo ellas y teniendo la vida que tienen. Eso es así y hay que decirlo muy alto.

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  3. Gloria dijo:

    Hola chicas,me añado a la conversación, para daros mi punto de vista.
    La llamada de la maternidad que muchas hemos experimentado en los últimos años de nuestra edad fértil, nos habla de que hemos ido retrasando “ese” tema por que no ha sido el principal proyecto en nuestras vidas.
    Y llegado a este punto creo que nos da miedo perdernos la maternidad, por el temor que no conocemos modelos de mujeres felices sin hijos. Mucho al contrario, los que conocemos no son nada glamurosos: la vieja de los gatos, la solterona amargada…etc
    Realmente es un camino inexplorado, pero también es un camino de libertad, de vivir tu vida en primera persona, de descubrimiento personal, de salir del marco….
    Bueno si os sirve de consuelo a las jóvenes, yo tengo 53 años, soy comadrona, sigo en activo.
    He sobrevivido a la infertilidad.
    Tengo una buena vida
    Soy tia de 4 sobrinas, y ejerzo. Salgo de viaje con ellas siempre que puedo.
    He creado también mi proyecto : http://lavidasinhijos.com
    Creo en el apoyo mutuo
    Un placer haber compartido la charla

    Gracias Emi por crear esta web
    Gloria

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    • Emi de la Llave Psicoterapia dijo:

      Querida Gloria. Gracias mil por compartir tu experiencia y también por colaborar en el apoyo mutuo en el que tanto creo yo también. Yo también creo que seremos la primera generación de mujeres sin hijos con una buena vida y que marcamos una forma diferente de vivir como mujer único en la historia como grupo de mujeres. Es un lujo en cierta manera.

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