GRUPO TERAPEUTICO ON LINE PARA PAREJAS SIN HIJ@S. «LA PAREJA EN LOS PROCESOS DE INFERTILIDAD».

“El sentido de la pareja no es la salvación sino el encuentro” (Jorge Bucay).

Una pareja siempre se forma teniendo proyectos en común. Cuando uno de esos proyectos o el más importante para esa pareja es tener descendencia, en el caso de los problemas de infertilidad, surge en la relación un hecho traumático para ambos, aparece una frustración de un ámbito tan existencial, troncal y transcendental, que en ocasiones produce una crisis personal y en la relación. Se rompe un sueño común, un objetivo que no se va cumpliendo y van apareciendo en el paisaje elementos desoladores, Ante este acontecimiento, la pareja puede unirse o distanciarse más, como ocurre ante cualquier hecho traumático. En ocasiones las diferentes maneras de llevar la circunstancia y la propia experiencia personal o carácter individual, puede complicar e intensificar el proceso y acentuar la soledad y vivencia de incomprensión.

La relación de pareja se establece entre dos iguales, entre dos personas adultas, seres maduros, autosuficientes, que, dentro de su proyecto de realización personal, contemplan las relaciones afectivo-sexuales y buscan a otra persona para completar ese proyecto.

Este tipo de experiencias de infertilidad, también puede ser una ocasión única para analizar las dinámicas de relación, los roles en la relación, revisión vital, los asuntos inconclusos con las familias de origen, los desarrollos personales, laborales, etc. A veces cuesta mucho hablar, no entrar en el juicio constante al otro/a o salir del hermetismo. Aparece la imposibilidad de estar con el otro/a ante lo que la pérdida destapa, casi la imposilidad también de estar consigo mismo/a.

No solamente cargamos con nuestro dolor y frustración, sino que también existen esos sentimientos en nuestra pareja. La comunicación y el reconocimiento del dolor del otro/a, pueden reforzar la pareja. Hay parejas que pueden crecer y aprender en un contexto de crisis que consiguen mayor comprensión y conocimiento de sí mismas y salen reforzadas como equipo.  Cada miembro tiene su dolor y lo atraviesa a su ritmo y a su forma. Junto con la pérdida de un proyecto de paternidad/maternidad, se pierde uno/a mismo/a, Puede ser un trauma que incluso confronte con el propio sentido de la existencia.

La sexualidad se ve afectada en la pareja. Un elemento tan crucial para el vínculo y la intimidad como éste, cambia en los procesos de reproducción y lo que anteriormente era un momento de encuentro, unión y amor, se puede convertir en un momento de angustia, mecánico y sin sentido.

Recuperar la intimidad, los momentos de encuentro a un nivel más profundo, la necesidad de compartirse, de expresar y comunicar emociones, sensaciones, pensamientos y conductas a la otra persona que nos acompaña es fundamental para seguir manteniendo el vínculo y nutrirlo.

¿Qué es lo que queremos construir en pareja tras estos proyectos fallidos? La pareja es un organismo con su propia evolución y necesidades. Saber adaptarnos e ir aprendiendo sobre nuestras propias necesidades y deseos satisfechos o no, nos va dando un mapa por donde movernos en función de las nuevas circunstancias y las nuevas necesidades que van surgiendo en los dos miembros. Llegar a nuevos acuerdos y negociaciones que a ambas partes dejen satisfechas no es fácil cuando no se sabe por dónde seguir el camino.

En la pareja buscamos la satisfacción de nuestras necesidades. Cuando surge la necesidad de realizarse como padres/madres y esto no se produce, pueden aparecer sentimientos de culpa, juicios, vergüenzas, soledad y miedos que obstaculizan aún más la necesidad no satisfecha.

Cuando aceptamos plenamente la vida con sus emociones básicas entre las que se incluye el dolor, podemos acceder a la plenitud vital. Para acceder al mayor gozo hemos de aceptar ser capaces de sentir el mayor dolor. Lo único que podemos hacer para afrontar el dolor es vivirlo. Somos capaces, para evitar el dolor, de… ¡Pasarnos la vida sufriendo! El dolor es una emoción que nos sirve para sanar, pero solemos evitarlo. No queremos vivirlo, lo negamos. Con lo cual, y paradójicamente, alargamos nuestro sufrimiento.

Por otro lado, y como contrapartida, ¿sabemos manejarnos en la otra polaridad del dolor, el placer? Parece mentira, pero muchas parejas y personas, no consiguen desarrollar, ni valorar, ni buscar el placer en sus múltiples formas, físico, emocional, corporal, social y en definitiva el placer de vivir, la satisfacción por la vida, desvinculándose de las vías que nos lo proporciona. Es indispensable para las personas y los vínculos relacionales la incorporación del placer como alimento para una buena existencia.

Cuando se trabaja en un grupo terapéutico este dolor, se reduce el sentimiento de incomprensión y el pensamiento de “esto nos ha pasado a nosotros”. Es una oportunidad para sentir el acompañamiento emocional muchas veces ausente en el entorno y en el sistema en general, así como resonar con otras parejas. La potencia del patrimonio común permite sentirse más acompañado ante lo vivido.  La condición de duelo desautorizado que es la imposibilidad de engendrar hij@s, reclama especialmente esta oportunidad de resonancia y “hermandad”. Poder desbloquear emocionalmente e integrar las experiencias que se han ido viviendo hasta ahora, facilitar la expresión y autovalidación emocional es sumamente importante para el fortalecimiento del vínculo en nuestra relación de pareja.

Hablar de nuestros problemas con un terapeuta y modificar de este modo nuestra forma de pensar y de actuar puede cambiar nuestra actividad cerebral. Los estudios demuestran que la psicoterapia puede producir, en gran medida, los mismos cambios que producen los medicamentos antidepresivos en el funcionamiento cerebral” (Bartels y Zeki.2000. Goleman 1996. Rosenthal 2002 y otros).

Creo profundamente en el trabajo terapéutico grupal como herramienta para ir colocando los acontecimientos vitales traumáticos e ir posicionándonos conscientemente hacia donde dirigirnos. Creo en la relación de pareja y en la flexibilidad, capacidad de sanación y amor de los seres humanos. Por estos motivos saco este grupo terapeútico on line.

La esperanza nace cuando todo está perdido”. J. R. R. Tolkien

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